1 Minuto Huelva
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Frutos rojos con gen onubense

Huelva es un referente en el mercado de los frutos rojos. Y no lo es sólo por el gran número de hectáreas que dedica a su cultivo ni por la calidad de sus súper conocidas fresas. La investigación, el desarrollo y la innovación tienen gen onubense. La tecnología aplicada en la búsqueda del mejor rendimiento posible de la planta de frutos rojos es de vanguardia y es un referente en todo el mundo. El talento también se saca de la tierra. Es el caso de Asur Vázquez, breeder, también conocido como mejorador de variedades.

Los conocimientos y procedimientos agrícolas más artesanales se dan la mano con la minuciosa técnica de laboratorio a nivel microscópico. La búsqueda de la mejor variedad posible comienza con la polinización, que se hace con plantas seleccionadas y de forma manual.

Los profesionales de la investigación trabajan día a día por conseguir nuevas variedades, más sabrosas, más resistentes, más tempranas, más bonitas…

Todo este proceso genético tiene lugar en un recinto que puede pasar desapercibido a vista de cualquiera, en medio del campo, como si fuera un tinglado más de materiales plásticos. Nada más alejado de la realidad. Dentro hay una espacio dedicado a la I+D+i, y están presentes las máximas condiciones de estanqueidad, de limpieza desinfectante y de control de temperatura con termostatos, ventiladores y paneles de agua.

Se percibe  un silencio casi solemne en cada proceso, podríamos intuir que para no molestar en exceso a las cientos de plantas que allí germinan y que han de ir cruzándose minuciosamente hasta lograr la máxima excelencia en sus frutos. Sus semillas son lo más valioso; el auténtico tesoro.

El laboratorio de mejora y ensayos de reproducción tiene un papel muy importante en este proceso, buscando la mayor calidad de la planta y sus frutos. Para eso, la extracción de células es fundamental. Una tarea que realiza Lucía Cervantes, responsable de Laboratorio.

El grupo Medina fue fundado hace más de 60 años y exporta sus productos a más de 30 países en todos los continentes, desde el continente americano hasta Asia. Ellos investigan la genética de las nuevas variedades en Huelva, en una finca en el término de Lepe, y la desarrollan en sus primeros estadios en otros campos de Moguer.

La paciencia es clave en todo este proceso investigador con una planta de berrys porque para dar en la tecla con una nueva variedad que aporte un sello diferenciador en el mercado se puede tardar diez años. Hasta ese instante hay que probar muchas fresas. Y ahí la técnica de laboratorio le cede el paso al paladar de los propios científicos. Todo para la búsqueda de la fresa perfecta.

Y con todo testeado científicamente y probado al gusto del consumidor llega el momento de la producción de las plantas clonadas, que pueden llegar a ser cien millones. Un desarrollo que se hace en condiciones de frío como las que aporta el clima vallisoletano de Tordesillas, donde crecen fuertes y robustas las plantas del grupo Medina, que luego volverán a Huelva a ser cultivadas en la tierra. Un viaje de ida y vuelta, con genética onubense.

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