1 Minuto Huelva
Image default

🎩VIDEOENTREVISTA. AnabĂ© Tarrou, diagnosticada de cĂĄncer a los 26 años, habla sin tabĂșes: “Tuve que hablar con mis padres de cĂłmo querĂ­a morir”

Esta joven escritora sevillana, que convive con el cĂĄncer, ha hablado de su experiencia vital plasmada en su primer libro ‘La Ășltima planta’, en un encuentro con otros escritores y jĂłvenes estudiantes en el instituto Fuentepiña de Huelva.

REPORTAJE GRÁFICO: José Ángel Gonzålez

TenĂ­a 26 años cuando un cĂĄncer en la cara le enseñó, a contrarreloj, a convivir con el miedo y la incertidumbre. AnabĂ© Tarrou comparte con naturalidad, y sin perder la sonrisa, sus vivencias desde que fue diagnosticada de un extraño y agresivo cĂĄncer y cĂłmo se tuvo que enfrentar a la idea de morir y de compartir ese momento vital con sus seres queridos. “Me comprĂ© una Polaroid, me hacĂ­a fotos aun estando calva y pensaba que habĂ­a superado un dĂ­a mĂĄs”. AnabĂ© dice reconocerse en esas fotos cuando ya habĂ­a perdido el pelo, pero no se recuerda calva: “creo que es parte de la supervivencia”.

Hoy en dĂ­a, despuĂ©s de años de tratamiento y operaciones desde que comenzĂł con los primeros sĂ­ntomas durante la pandemia, convive con ese tumor dormido que, a veces, le recuerda que sigue ahĂ­. “Cuando duele, no puedes evitar pensar que puede volver a despertar; tienes miedo a que te digan en una revisiĂłn que el cĂĄncer ha vuelto a crecer, pero esa incertidumbre ya forma parte de mi vida. Vives con esa agonĂ­a pero al final y al cabo vives”. Y esa agonĂ­a es compartida con su familia y sus amigos: «Ésta es nuestra historia, porque ellos tambiĂ©n han pasado por el cĂĄncer y decidieron estar a mi lado, estar presentes. Eso tambiĂ©n es una elecciĂłn».

Esta joven sevillana, licenciada en FilologĂ­a HispĂĄnica, ha plasmado en su libro ‘La Ășltima planta’ todos los tabĂșes que rodean al cĂĄncer: “Nadie me hablĂł de cĂłmo afrontar la muerte con tus padres, de cĂłmo cambia tu cuerpo y cĂłmo es tener sexo mientras te enfrentas a la enfermedad”.

Cuenta, de forma pausada, sus sentimientos al pensar que no podía gustarle a nadie por estar atravesando la enfermedad: “¿Cómo una persona que está al borde de la muerte tiene derecho a desear y a sentirse deseada?” Llegaban los momentos románticos con su pareja y, de repente, se quitaba la peluca. “Estaba cansada, mi cuerpo estaba árido y prácticamente no podía moverme”.

Se aprende cada día, preguntando, sabiendo lo que va a ocurrir, hablando con los médicos, con la familia y los amigos. Se trata de continuar pero como nunca antes lo había hecho.

Con una voz dulce y una mirada cĂĄlida, AnabĂ© recuerda que acudiĂł a una fiesta con la temĂĄtica de Harry Potter y, en aquel momento, escogiĂł al personaje de Voldemort: “Ya estaba calva, asĂ­ que con una tĂșnica tenĂ­a el disfraz perfecto”. Con ese humor  y esa fortaleza que transmite, AnabĂ© admite que “aunque soy capaz de hablar de todo esto con naturalidad creo que hay cosas de las que todavĂ­a no soy plenamente consciente”.

Asegura, con tristeza, que le apena haber perdido esa inocencia que te lleva a pensar que “si estudio, tendrĂ© un futuro; si estĂĄs sana, no pasarĂĄ nada”. Ya no es la misma persona porque es contundente al decir que del cĂĄncer nunca se sale, porque todo lo que se ha vivido y lo que se sigue viviendo “te marca, te hace diferente, incorporas nuevos aprendizajes y aprendes a mirar con otros ojos”. Aunque, entre risas, confiesa que “no todo el mundo que pasa por el cĂĄncer se convierte en una persona maravillosa. Las hay muy palurdas; y tambiĂ©n serĂ­a muy triste pensar que tienes que vivir algo extremo para que aprendas a valorar la vida”.

Le duele pensar que hay una ruptura con su vida anterior porque ya no va a volver a estar tranquila. No hay vuelta a la normalidad, sino a una rutina que ya no es la misma. “Yo trabajaba en una tienda de cosmĂ©tica y, de repente, me incorporo estando calva y tenĂ­a que vender un champĂș”, recuerda entre risas. “Se sobrevive todo el tiempo porque el cĂĄncer te deja huella y siempre tienes secuelas”. AnabĂ© explica cĂłmo a veces se siente como una persona de 80 años porque no le preocupan las mismas cosas que a sus amigas: “soy feliz en mi casa, con mis seres queridos, el resto me da igual”. Asevera que la persona que entra no es la misma que sale, si es que sale».

A continuación puedes ver los extractos en vídeo de la entrevista con Anabé.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Comenta la noticia:

1 Minuto Huelva
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La informaciĂłn de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender quĂ© secciones de la web encuentras mĂĄs interesantes y Ăștiles.