La primera de las hermandades onubenses llegó sobre las dos del mediodía a las puertas del Santuario donde la esperaba la Matriz de Almonte.

Huelva se ha presentado ante la Virgen del Rocío y la Matriz de Almonte con todo lo que es ella: devoción, pasión, respeto y fe, sin olvidar las palmas al compás y los cantes por sevillanas.
La carroza llegó al Santuario arropada por miles de peregrinos que no dejaron sólo al Simpecado, bellísimamente exhornado por flores de un rosa vivo e intenso.
Los vivas del hermano mayor, Juan José Gómez, se escucharon con fuerza, sin olvidar a nadie. La ocasión lo merecía y Huelva brilló, un año más, en El Rocío.












