David Martín pone en pie el Gran Teatro de Huelva con un relato apasionado sobre las cofradías, el compromiso y la tradición.

Devoción, cariño, sensibilidad, entrega y amor, mucho amor…. El pregón de la Semana Santa de David Martín Bernal tuvo la virtud de poner la mirada en Huelva y en sus cofradías como si de un novio en el altar se tratara. Una estampa sentida que de un primer momento llenó de imágenes de vísperas, encendiendo así todos los cirios de la impaciencia por la próxima llegada del Domingo de Ramos. Un comienzo arrebatador que dio paso a un relato por los días santos que David desgranó con una gran pasión y conocimiento del pequeño detalle que dio categoría con su palabra.
La música, parte fundamental de la Semana Santa, lo fue acompañando durante el recital de adjetivos que despertaron en numerosas ocasiones los aplausos del público que llenó el Gran Teatro. ‘Dolores, saeta onubense’ y ‘Reina del Amor’ abrieron el cajón de las melodías en el Domingo de Pasión para cerrarlo musicalmente con las notas más reconocibles de ‘Rocío’; en el alegato final al singular camino onubense hacia la Resurrección.

Y entremedias… poesía, piropos, defensa del valor de las cofradías… Y todo bajo la atenta mirada del Amor. Ese amor que demostró tener a la Semana Santa de Huelva y que acabó fundiendo con las palabras de la primera carta del apóstol San Pablo.
La Semana Santa a través del amor, así fue el pregón de David Martín. Ese amor de la Madre de Jesús de las Penas que evolucionó del izquierdo polvorinero al compás de las palmas por Huelva.
