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La ONCE ayuda a 95 estudiantes con discapacidad visual durante el próximo curso

En la provincia hay ocho profesionales de atención educativa específica para este alumnado

Un total de 95 estudiantes ciegos o con discapacidad visual de la provincia de Huelva afrontan estos días el comienzo del curso escolar con el apoyo de los equipos de atención educativa de la ONCE, para garantizar «su inclusión educativa y social».

Los equipos específicos de atención al alumnado con discapacidad visual cuentan con maestros y maestras, tanto de la ONCE como de la Administración especializados en discapacidad visual que acuden a los centros educativos en los que se escolariza un alumno o alumna ciego o con baja visión. En estos centros forman a la comunidad educativa en materia de discapacidad visual, asesoran al profesorado que da clase al alumno o alumna proporcionándole las estrategias, herramientas y recursos que permitan que el alumno e intervienen directamente con los estudiantes en aspectos vinculados a su discapacidad visual que así lo requieran. En la actualidad, hay 417 de estos profesionales repartidos en todas las comunidades autónomas, 200 de ellos en Andalucía y 8 en Huelva.

Pero la escuela no se restringe a la adquisición de contenidos curriculares, sino que es el ámbito propicio para que niños, niñas y jóvenes alcancen competencias trasversales que les permitirán su desarrollo pleno y su inclusión educativa y social. Para el desarrollo de estas competencias, los equipos específicos de la ONCE cuentan con una serie de profesionales que intervienen con el alumnado de manera multidisciplinar, atendiendo a las necesidades detectadas por el maestro o maestra coordinador de caso en las distintas áreas con el objetivo de lograr un funcionamiento óptimo en su vida cotidiana, escolar y social acorde a su edad y nivel madurativo. Profesionales de la psicología, trabajo social, técnicos de rehabilitación, instructores de tiflotecnología y braille, profesionales de la animación sociocultural o mediadores para el alumnado con sordoceguera son algunos de los perfiles que contribuyen al desarrollo integral y la plena inclusión del alumnado.

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Otro de los pilares en los que se basa la ONCE para lograr el desarrollo de competencias trasversales que vayan más allá de lo curricular pero a su vez repercutan en su mejora es el de la intervención con las familias.

La familia es el primer y fundamental agente de socialización del niño o de la niña y también es quien debe garantizar que se produzcan avances educativos mediante la coordinación estrecha con los agentes educativos del centro donde el niño o niña está escolarizado y con los profesionales de la ONCE que le atienden con el fin de plantear objetivos comunes y trabajar juntos en la misma dirección. Por tanto su papel es clave y a su vez son la mejor garantía para la inclusión educativa de sus hijos e hijas desde los primeros años hasta la educación superior y posterior inserción sociolaboral.

Dado que las familias no saben, ni tienen por qué saber, ciertos aspectos vinculados al desarrollo y educación de los niños y niñas con discapacidad visual junto con el impacto emocional que les supone la aparición y presencia de esta discapacidad en sus vidas, los mismos profesionales citados anteriormente, de manera interdisciplinar y liderados por el maestro o maestra coordinador de caso, intervendrán con la familia en diferentes áreas proporcionándoles recursos y herramientas en función de sus necesidades: adaptación y ajuste a la discapacidad visual, gestión emocional, búsqueda de recursos internos y externos a la ONCE, adaptación de materiales, herramientas lúdicas, etc.

Junto a la intervención individual, cobran especial importancia las Escuelas de Familias, en las que se abordan temas específicos vinculados a las necesidades generales de los niños y niñas con ceguera en cada momento evolutivo, así como jornadas formativas y lúdicas.

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