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Lorena y Aitor, cuando rendirse no es una opción

Lorena Bogado Camacho le dedica a Aitor Alonso este artículo donde refleja el espíritu de una lucha que ambos batallan cada día

Lorena y Aitor durante el concierto de Manuel Carrasco en Huelva/ 1M

LORENA BOGADO CAMACHO

El 1 de julio pude asistir al concierto de Manuel Carrasco en nuestra Huelva. Después de tanto tiempo sabía que iba vivir una noche muy especial.

Cuando mi madre y yo ya estábamos en nuestro sitio, esperando a que comenzara el concierto, se acercó a saludarnos un chico, Aitor Alonso. Desde el primer momento me transmitió muy buen rollo con solo una mirada. Se presentó y nos contó un breve resumen de su historia y de su enfermedad, llamada Sudeck (conocida como una enfermedad rara). Sentí que tenía ganas de seguir charlando con nosotras pero teníamos que estar en nuestros sitios para disfrutar del concierto, aunque Aitor me agregó en las redes sociales para seguir hablando por ese medio.

Dos días después empezamos a charlar por la red social y, entonces, me contó que hacía seis años se tuvo que someter a una operación y, como consecuencia de esa intervención, empezó a padecer la enfermedad de Sudeck.

Ha pasado cinco veces por el quirófano y ha probado muchísimos tratamientos, pero ninguno le ha dado una solución efectiva. Cada día, cada hora, Aitor siente un dolor inmenso que no le permite tener la vida de años atrás. A través de sus palabras sentí su rabia, su impotencia por no haber ninguna mejora.

Cuando terminé de hablar con él, pensé “ojalá le pueda ayudar”, y también tuve curiosidad por saber más sobre su enfermedad, así que entré en Google y puse la palabra “Sudeck”. Descubrí que es una alteración neurovegetativa, producida por una reacción errónea del sistema nervioso. Algunos de sus efectos son un dolor tan excesivo que sólo las personas que tienen esta enfermedad lo pueden comprender. También sufre de rigidez articular, pérdida de fuerza y movilidad muscular, trastornos del sueño, pérdida sensibilidad en la piel… Y además está la parte psicológica, que en mi opinión es una parte muy importante, porque si no te encuentras bien anímicamente todo te cuesta mucho más.

Aitor no se cansa de ir al médico para que puedan darle una solución efectiva para cambiar su situación aunque, por ahora, ningún doctor ha dado con el remedio adecuado. A veces siento Aitor decaído por no ver la solución que desea, y también se siente impotente por no tener tanta visibilidad para su enfermedad. Parece que los médicos no la estudias tanto como debían hacer.

Pero como le digo “tenemos que luchar siempre”. Además él desde el primer día me dijo que su lema es “rendirse no es una opción”, que también lo comparto (Lorena sufrió una negligencia médica al nacer que le provocó parálisis cerebral). Y sé que, al final, se encontrará la solución que sueña él y todas las personas que tienen Sudeck. No decaigas nunca; no decaeremos nunca.

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