Dentro de la comarca del Andévalo, se distinguen las dehesas de encinares de una extensa y rica tierra dada en llamar Campo de Andévalo, casi todo él perteneciente hoy al territorio municipal de El Cerro. El Conde de Niebla pleiteó sin descanso contra Sevilla para lograr su propiedad y para ello elaboró ordenanzas, hizo mestas de cochinos e instauró el culto a San Antonio Abad.

Los documentos jurídicos del largo pleito se inician en 1427, y se dilata en el tiempo hasta finales del siglo XVII. Las bases legales que argumentan tanto Sevilla como Niebla son documentos que les otorgan la propiedad de este campo.

