Para prevenirlas, se ha creado una comisión para detectar e intervenir en los casos de problemas de salud mental o pérdida de bienestar emocional en el entorno escolar

Las delegaciones territoriales de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y de Salud y Consumo han puesto en marcha una comisión interdisciplinar que tiene como objetivo específico la mejora de la prevención, abordaje y asistencia a conductas de riesgo suicida en menores.
A través de este órgano técnico se va a trabajar en el refuerzo de los programas de promoción, prevención, detección e intervención de problemas de salud mental o pérdida de bienestar emocional en el entorno escolar. Todo ello a raíz del incremento de la incidencia en este ámbito, aún más acrecentada desde la irrupción de la pandemia de Covid-19.
Según los últimos datos disponibles, el año pasado se atendieron en las Urgencias de los hospitales andaluces un total de 392 intentos de suicidio en menores de edad, unas cifras especialmente preocupantes que han motivado el impulso por parte de la Junta de diferentes iniciativas, enmarcadas en el nuevo Programa de Prevención de la Conducta Suicida en Andalucía 2023-2026, que persigue reducir su incidencia y prevalencia a través de estrategias y acciones, concienciar acerca del suicidio como un problema global y establecer medidas para disminuir el sufrimiento de las personas que presentan un intento de suicidio y de sus familias.
Desde la comisión, integrada tanto por personal técnico de Educación como de la red de atención primaria y de las unidades de Salud Mental a nivel hospitalario del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en Huelva, se han planteado como primeras medidas intensificar la coordinación entre ambas administraciones, agilizando el intercambio de información y los protocolos de derivación de casos; promover la formación específica de los profesionales implicados, y el aumento de las acciones en beneficio del bienestar emocional en los programas de promoción de la salud que se llevan a cabo en los colegios e institutos.
Una figura clave, en este sentido, son las enfermeras referentes escolares del SAS, que a lo largo de este año están incrementando sus competencias para intervenir directamente en casos de salud mental, siempre en base a la evidencia científica y en colaboración en todo momento con las familias y el resto de profesionales sanitarios y del sector educativo involucrados en la atención a los alumnos. Su labor abarca también iniciativas de promoción de hábitos saludables para el bienestar emocional, así como la prevención de situaciones y conductas de riesgo.
