Huelva y sus chaquetillas blancas llenaron las calles de una ciudad, que quedó partida en dos al paso de la kilométrica comitiva que ya camina al encuentro con la Blanca Paloma. La hermandad rociera más numerosa de las 127 filiales de la Matriz se puso en marcha con miles de peregrinos a pie, caballistas y rocieros en sus carruajes. Una imagen clásica que roba por unos días el blanco de la bandera de Huelva para mostrarlo ante la patrona de Almonte. Una devoción, la de los onubenses, que se desbordó en la plaza del Punto, ante el monumento a la Virgen del Rocío. Allí recibió el calor de una ciudad que la despide deseándoles un buen camino.


