Las piezas sustraídas ya no se fabricaban y tenían una alta demanda entre los dueños de este tipo de vehículos. Los dos detenidos revendían los pilotos a un tercero que los colocaba en el mercado negro. El valor de las operaciones asciende a más de 10.000 euros. La investigación se inició en septiembre de 2022 y duró seis meses.

