Pepe Rico nos adentra, una semana más, en la memoria histórica del municipio de Villablanca.

Pepe Rico. Así, con ese entrecomillado figuran en los documentos los villablanqueros que atravesaron los mares y el primero de ellos fue Antonio Medero, que “ha veinte años que navega la carrera de las Indias” y, en 1645, se embarca con el título de piloto, tras superar los exámenes.
Le siguió Juan de Palacios Galdámez, en 1653, que viaja también como piloto tras el examen exigido, y superar las pruebas de habilidad y suficiencia.
Miguel Hernández Hermoso, “de veintinueve años, con buen cuerpo y trigueño”, embarca, en 1737, ayudando en sus consignaciones a Esteban José de Abania.
Manuel Azamor y Ramírez, obispo de Buenos Aires, (1733-1796), se embarca para Montevideo, en 1787, con dos jóvenes, también de Villablanca: Manuel Azamor de diecisiete años y Mateo Orta de trece, “para estudios”, aclara el documento.
Manuel Vázquez, “soltero de cuarenta y cuatro años”, embarca, en 1793, como oficial de mar de don José Girón de Motezuma en la fragata Juan Bautista al mando del Jefe de Escuadra de la Real Armada, don Francisco J. Muñoz, con destino La Habana.
Y Don Gabriel Quintero, “de diecisiete años”, obtiene permiso para navegar en la fragata N.ª S.ª del Patrocinio (alias la Andalucía) y pasar a Veracruz, en el Reino de Nueva España, en 1809, donde están dos tíos suyos.

