Primero de los tres programas dedicados a esta celebración de El Cerro
Nuevo ciclo de episodios del podcast ‘Mi Andévalo’ centrados, en esta ocasión, en ahondar en la historia de la romería de San Benito Abad de El Cerro que se celebra el primer fin de semana del mes de mayo.

Pepe Rico. Desde 1435, cuando ya se tiene noticia documental de la existencia de la ermita de San Benito -de Andévalo, del Campo y, por último, de San Benito Abad-, la vida social, religiosa y civil pareciera que gira alrededor de la figura del monje bueno de Nursia, cuya devoción arraigó con fuerza en las gentes de estos campos andevaleños.
En 1594, erecta ya la Hermandad en El Cerro, se hace responsable de su culto y elabora sus primeras reglas (se refleja en la siguiente imagen) especificando que, cada año, se celebrará la Santa Misa solemne por sus hermanos difuntos y la peregrinación hasta la ermita para honrar su culto, en la Vigilia del 21 de marzo, y en el primer domingo de mayo con fiesta cívico-religiosa.

En 1667, tras la guerra de Sucesión portuguesa, los cabildos civil y religioso ofician múltiples gestiones ante las autoridades pertinentes para nombrar a San Benito Abad patrono tutelar de la villa de El Cerro.
En 1840, con motivo de la desamortización de bienes civiles y eclesiásticos, la Hermandad de San Benito desaparece y sus bienes son vendidos.
Tras la Guerra Civil española (1936-39), renace y sus cultos llenan de nuevo el sentir y las emociones cerreñas. A las gentes de El Cerro se suman romeros de Villanueva de las Cruces, Cabezas Rubias y Tharsis.
