Programa número 16 de este espacio narrado por Pepe Rico dedicado, en esta ocasión, a las fiestas populares.
Pepe Rico. En los años finales del siglo XIX y principios del XX, la prensa provincial -Diario de Huelva y La Provincia- se ocupaba de las fiestas de los pueblos onubenses con las referencias periodísticas que enviaban sus corresponsales. Luego, lo haría el diario Odiel con reportajes que incluían imágenes.

En la segunda mitad del siglo pasado don Julio Caro Baroja se ocupó y publicó una trilogía -El Carnaval, La Estación del Amor y El Estío Festivo- sobre las fiestas populares españolas: Reportajes, descripciones y fotografías producen las delicias del lector. Pero donde nos legó un precioso y preciso estudio de nuestras dos sin par romerías del Andévalo fue en “Estudios sobre la vida tradicional española” que incluye las romerías de la Virgen de la Peña, en Puebla de Guzmán, y San Benito, en El Cerro de Andévalo.
Tanto hubo de satisfacer este estudio que incluso en una ocasión vino acompañado de Foster, G. y de Larrea.

El primero nos envió, desde California, unas instantáneas en color de la romería de San Benito, de 1950, y una profusa descripción de la romería de la Peña. Y el segundo dejó grabado, sin sonido, el baile de la folía de 1948 que ha encontrado la Institución Milá y Fontanals de Barcelona y que ha sido ya publicada en sus contenidos.
Será luego, en 2006, cuando el profesor don Pedro A. Cantero Martín, antropólogo de la universidad Pablo Olavide de Sevilla, publique, con fotografías de Javier Andrada, “Un júbilo compartido”, que estudia con exquisita enjundia y maestría todas las fiestas de la provincia de Huelva.
La publicación viene acompañada de un segundo librito que explica pequeños referentes del contenido y las fechas de celebración de las fiestas.

Tras la romería dedicada a la Virgen del Rocío, en Almonte, como la fiesta por excelencia, sigue San Benito como la romería más peculiar de la provincia.
Tuve la suerte y la delicia de conocer y tratar al profesor Cantero y nos regaló muchos momentos de su saber antropológico sin escatimar idas y venidas hasta este Andévalo nuestro y compartido, como su “Júbilo”.
Pues en verdad eso son las fiestas de la provincia, júbilo por la celebración y por compartir con amigos y visitantes.
