El Colegio de Médicos de Huelva lanza una advertencia, las adicciones silenciosas se están disparando en Huelva, con cada vez más personas enganchadas a juegos de cartas, porno o compras compulsivas.
Los jóvenes son especialmente vulnerables pero además el perfil de quien sucumbe a una adicción se ha ampliado a personas de hasta 45 años afectando a todas las capas socioeconómicas de la población, según ha explicado el Médico de Familia Emilio Delgado en una charla en la Semana de la Salud de la Universidad de Huelva.
Delgado ha explicado que las redes sociales han potenciado y evidenciado cuáles son los mecanismos de adicción, a base de recompensas rápidas que disparan la dopamina de nuestro cuerpo, la llamada “hormona de la felicidad” que regula la motivación y el aprendizaje. La gamificación y los sistemas de recompensa variable, hacen “aparentemente inocuos” estos productos o sitios webs para enganchar al consumidor, que van desde ruletas con descuentos, a apertura de cofres, regalos de cartas coleccionables como Pokémon, etc. Mecanismos similares al scroll infinito que ofrece novedades cada pocos segundos en redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok. En una sociedad cada vez más digitalizada e hiperconectada, nunca hemos estado más “solos”, haciéndonos especialmente vulnerables a estas nuevas adicciones. Por eso hay que estar atentos a los síntomas y lograr que los afectados reciban ayuda psicológica lo antes posible, “porque solo, no se sale de estas situaciones”.
¿Cuáles son esos síntomas? “Un consumo continuo y obsesivo que nos genera pensamientos intrusivos y constantes en la adicción, que genera el descontrol en nuestra vida perjudicando nuestras relaciones sociales e incluso nuestro trabajo, porque: “estamos constantemente pendientes de revisar el teléfono, alerta ante cualquier notificación , no prestas atención a la conversación con otras personas porque estás pensando cuándo te toca abrir el siguiente cofre, sobre, cupón descuento, ruleta, etc, explica.

En cuanto al coleccionismo de cartas, Delgado señala que hay personas con un nivel económico medio-alto que pueden llegar a gastar cientos y hasta miles de euros en la compra de sobres en el mes. “Que haya influencers que abren sobres de forma compulsiva hace que todos, incluidos los niños, lo normalicen cuando es una conducta adictiva”. En el caso del porno, las plataformas con servicios gratuitos favorecen el consumo continuado y accesible, que terminan llevando a otras plataformas premium, derivando en el consumo abusivo y la dependencia.
Los adolescentes son los más vulnerables. El tramo de edad con más adictos a la pornografía son jóvenes de entre 15 a 25 años, y en las plataformas de pago la edad sube hasta los 50 años. El coleccionismo de cartas penetra especialmente en la franja entre de 30 y 45 años, mientras que “se intenta captar a los más jóvenes ofreciéndoles sobres gratis en las tiendas, o en los espacios de compraventa de estos productos, los cardshows, conduciéndolos hacia conductas que se convierten en patológicas y obsesivas”.
El problema al detectar estas adicciones es la vergüenza que sienten los afectados por temor a ser juzgados o incluso a las burlas, de ahí que sean adicciones silenciosas. Delgado ha abogado por profundizar en la formación de los Médicos de Familia para que puedan detectar conductas adictivas y derivar a la atención psicológica. A los familiares y entorno, se recomienda hablar con la persona afectada para alertarla sobre su conducta, escucharla e impulsarla a buscar ayuda.
Con esta sesión, denominada “Porno, Poppers y Pokémon” Delgado explicó estos conceptos a los estudiantes universitarios que tuvieron la oportunidad de conocer el fenómeno.
