Las intervenciones arqueológicas que se están desarrollando desde julio en la Plaza de la Vera Cruz de Huelva, conocida popularmente como la Plaza Arqueológica, han sacado a la luz dos figuras de terracota parcialmente conservadas y vinculadas a un gran edificio del siglo V a.C. localizado en el yacimiento.
La primera de las piezas, según ha informado el Ayuntamiento de Huelva, corresponde a una figura femenina, de la que se conserva el torso y que presenta restos de pintura.
Trasladada ya para su restauración y limpieza, las primeras estimaciones de los investigadores señalan que podrían presentar paralelos con figuras femeninas de tradición jónica datadas entre finales del siglo VI y principios del siglo V a.C., una cronología que encaja con la que se maneja para la estructura principal.
Junto a ella ha aparecido una segunda figura que conserva los cuartos traseros de lo que parece ser un toro o un gran mamífero. Esta pieza destaca por sus dimensiones considerables en comparación con los hallazgos habituales de este tipo y, al igual que la primera, requerirá de un trabajo de laboratorio para determinar con mayor precisión sus características.

La localización de ambas esculturas en el interior de la edificación aporta nuevos elementos para profundizar en la interpretación de este espacio.
Los expertos han remarcado que, por sus grandes dimensiones, el tratamiento especializado de sus suelos y los materiales recuperados, presenta rasgos singulares que la diferencian de una vivienda convencional. Aunque se mantiene la prudencia hasta completar el análisis global, los indicios abren la posibilidad de que el edificio tenga una función especial o incluso de carácter sacro.
A la luz de estos resultados, la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, ha anunciado que el Ayuntamiento ya realiza las gestiones necesarias para garantizar la continuidad de las intervenciones de campo tras el cierre de esta primera fase, ejecutadas durante el último mes y medio por personal de la Universidad de Gante, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Huelva y el Grupo Ánfora.

Tras la conclusión del trabajo de campo, se inicia ahora una etapa dedicada al estudio de muestras, análisis de laboratorio y documentación in situ de los muros y suelos hallados.
A estos descubrimientos se suma la identificación de elementos del siglo VII y VIII aC, lo que apunta a fases de ocupación anteriores a la gran estructura turdetana y reafirma el potencial arqueológico de la zona.

