
Actualmente, el Centro Penitenciario de Huelva alberga a más de 1.350 personas privadas de libertad, lo que supone una ocupación cercana al 134% de su capacidad. Esta realidad supone «importantes retos organizativos y asistenciales, especialmente en áreas tan sensibles como la vigilancia y la atención sanitaria, donde la falta de facultativos continúa siendo una de las principales preocupaciones«. Así lo ha puesto de manifiesto el sindicato CSIF con motivo del trigésimo aniversario de este centro penitenciario.
Durante estas tres décadas, las instalaciones han sido escenario de innumerables situaciones que reflejan «la complejidad» de la vida penitenciaria: intervenciones sanitarias que han salvado vidas, incidentes regimentales, intentos de motín, incendios, actividades deportivas, celebraciones religiosas, actos culturales, programas formativos, peregrinaciones a El Rocío y múltiples iniciativas dirigidas a la reinserción social de los internos.
Sin embargo, detrás de cada una de estas actuaciones existe un elemento común: el trabajo diario de los más de 500 profesionales que prestan servicio en el centro. Funcionarios de vigilancia, personal de oficinas, trabajadores laborales, equipos técnicos, personal sanitario, docentes, monitores, personal de mantenimiento, fuerzas y cuerpos de seguridad encargados de la vigilancia exterior, voluntarios y representantes religiosos han contribuido al funcionamiento de la institución.
En 1996, el nuevo establecimiento penitenciario, ubicado en La Ribera y encuadrado dentro de los denominados ‘centros tipo’, incorporó unas instalaciones innovadoras para la época. Diseñado con una capacidad para 1.008 internos, contaba con 14 módulos residenciales, departamento de ingresos, enfermería, aislamiento, cocina, panadería, lavandería, talleres productivos, áreas de comunicaciones, departamento sociocultural, polideportivo y una unidad de madres con guardería, entre otros servicios.
A lo largo de su historia, el centro ha experimentado importantes cambios en la población reclusa. En 2008 alcanzó su cifra máxima de ocupación, con aproximadamente 1.850 internos. Esta situación se vio parcialmente aliviada con la apertura del Centro de Inserción Social David Beltrán Catalá, al que fueron destinados alrededor de 150 internos clasificados en tercer grado.
