Ahora se han incrementado las peticiones para que acuda a eventos porque «la gente se está preocupando más en buscar un profesional con tirón mediático», aunque su recuperación física tras el reto ha sido muy complicada.
Transcurrido un mes desde que Juan Bautista Gil batió el récord Guinness de cortar jamón sin parar durante 72 horas, 20 minutos y 7 segundos, se van notando cambios en la vida del sanjuanero. Y es ahora «la carga de trabajo se está viniendo arriba porque la gente se está preocupando más en buscar un profesional con más tirón mediático». Aunque estas semanas transcurridas tras el logro no han sido nada fáciles porque «justo después, a los tres o cuatro días, cogí un resfriado muy grande, llámalo gripe A, B o hasta Covid». Esto le ha dejado sin fuerzas para iniciar la recuperación física tras el esfuezo del Guinnes. Aunque Gil ahora sólo piensa en «volver a la rutina, seguir entrenando para no perder la forma física».
Un trabajo que se autoimpone para cuando pasen «las fiestas de mi pueblo», las de San Juan Bautista.

Juan Bautista no se plantea ahora mismo prepararse para afrontar algún récord más, «de momento, no»; aunque especifica que si vuelve a tener otro reto similar «no va a ser algo de ponerme tan al límite porque ya lo he hecho dos veces y no va a haber una tercera aunque alguien bata mi marca».

Sobre la confirmación definitiva del Guinness aclara que «se tarda unas doce semanas en mandar el certificado, que colgaré en un sitio privilegiado de mi casa». Aunque la marca ya la lleva tatuada en su brazo, que enseña con orgullo. En la próxima edición del libro del año 2026 ya aparecerá su nombre. Algo que «me llena de orgullo, a mí, a mi familia y a todo mi equipo».

