Esta joven escritora sevillana, que convive con el cáncer, ha hablado de su experiencia vital plasmada en su primer libro ‘La última planta’, en un encuentro con otros escritores y jóvenes estudiantes en el instituto Fuentepiña de Huelva.

Tenía 26 años cuando un cáncer en la cara le enseñó, a contrarreloj, a convivir con el miedo y la incertidumbre. Anabé Tarrou comparte con naturalidad, y sin perder la sonrisa, sus vivencias desde que fue diagnosticada de un extraño y agresivo cáncer y cómo se tuvo que enfrentar a la idea de morir y de compartir ese momento vital con sus seres queridos. “Me compré una Polaroid, me hacía fotos aun estando calva y pensaba que había superado un día más”. Anabé dice reconocerse en esas fotos cuando ya había perdido el pelo, pero no se recuerda calva: “creo que es parte de la supervivencia”.
Hoy en día, después de años de tratamiento y operaciones desde que comenzó con los primeros síntomas durante la pandemia, convive con ese tumor dormido que, a veces, le recuerda que sigue ahí. “Cuando duele, no puedes evitar pensar que puede volver a despertar; tienes miedo a que te digan en una revisión que el cáncer ha vuelto a crecer, pero esa incertidumbre ya forma parte de mi vida. Vives con esa agonía pero al final y al cabo vives”. Y esa agonía es compartida con su familia y sus amigos: «Ésta es nuestra historia, porque ellos también han pasado por el cáncer y decidieron estar a mi lado, estar presentes. Eso también es una elección».

Esta joven sevillana, licenciada en Filología Hispánica, ha plasmado en su libro ‘La última planta’ todos los tabúes que rodean al cáncer: “Nadie me habló de cómo afrontar la muerte con tus padres, de cómo cambia tu cuerpo y cómo es tener sexo mientras te enfrentas a la enfermedad”.
Cuenta, de forma pausada, sus sentimientos al pensar que no podía gustarle a nadie por estar atravesando la enfermedad: “¿Cómo una persona que está al borde de la muerte tiene derecho a desear y a sentirse deseada?” Llegaban los momentos románticos con su pareja y, de repente, se quitaba la peluca. “Estaba cansada, mi cuerpo estaba árido y prácticamente no podía moverme”.
Se aprende cada día, preguntando, sabiendo lo que va a ocurrir, hablando con los médicos, con la familia y los amigos. Se trata de continuar pero como nunca antes lo había hecho.
Con una voz dulce y una mirada cálida, Anabé recuerda que acudió a una fiesta con la temática de Harry Potter y, en aquel momento, escogió al personaje de Voldemort: “Ya estaba calva, así que con una túnica tenía el disfraz perfecto”. Con ese humor y esa fortaleza que transmite, Anabé admite que “aunque soy capaz de hablar de todo esto con naturalidad creo que hay cosas de las que todavía no soy plenamente consciente”.

Asegura, con tristeza, que le apena haber perdido esa inocencia que te lleva a pensar que “si estudio, tendré un futuro; si estás sana, no pasará nada”. Ya no es la misma persona porque es contundente al decir que del cáncer nunca se sale, porque todo lo que se ha vivido y lo que se sigue viviendo “te marca, te hace diferente, incorporas nuevos aprendizajes y aprendes a mirar con otros ojos”. Aunque, entre risas, confiesa que “no todo el mundo que pasa por el cáncer se convierte en una persona maravillosa. Las hay muy palurdas; y también sería muy triste pensar que tienes que vivir algo extremo para que aprendas a valorar la vida”.
Le duele pensar que hay una ruptura con su vida anterior porque ya no va a volver a estar tranquila. No hay vuelta a la normalidad, sino a una rutina que ya no es la misma. “Yo trabajaba en una tienda de cosmética y, de repente, me incorporo estando calva y tenía que vender un champú”, recuerda entre risas. “Se sobrevive todo el tiempo porque el cáncer te deja huella y siempre tienes secuelas”. Anabé explica cómo a veces se siente como una persona de 80 años porque no le preocupan las mismas cosas que a sus amigas: “soy feliz en mi casa, con mis seres queridos, el resto me da igual”. Asevera que la persona que entra no es la misma que sale, si es que sale».
A continuación puedes ver los extractos en vídeo de la entrevista con Anabé.

