La familia ha recuperado los restos del cabo de la Guardia Civil granadino Luis Ortega Godoy, que murió el 26 de agosto de 1936 por mantenerse fiel a la República y se convirtió en el primer fusilado por las fuerzas sublevadas en Minas de Riotinto (Huelva), en cuyo cementerio fue arrojado en una fosa común.
Este pasado jueves, en un acto homenaje celebrado en ese mismo cementerio, que ha contado con la presencia del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, sus restos, hallados en 2022, han sido entregados a su familia, cuya representación ha estado encabezada por su nieta, María Itatí Palacio Ortega.
«El ejemplo del cabo Godoy, igual que el de los miles y miles de represaliados y represaliadas de nuestro país es el que nos ha traído hasta esta apasionante orilla, que es la democracia», ha señalado el ministro, que ha reivindicado el honor del militar asesinado y de todas las víctimas pues «si algo he aprendido de esta etapa como ministro de Política Territorial y Memoria Democrática es que nadie puede robarles su dignidad».
Luis Ortega Godoy, nacido en la localidad granadina de Zafarraya, fue condecorado con la Cruz de Plata al Mérito Militar y la Medalla de la Paz de Marruecos.

En las primeras semanas del Golpe, entrenó a un grupo de mineros para defender Minas de Riotinto del ataque sublevado y allí, por su lealtad a la República, se convirtió en el primer fusilado en esta localidad, tras lo cual su cuerpo fue arrojado a una fosa común en el Cementerio Municipal.
El ministro ha hecho referencia, además, a que el cabo Godoy fue doblemente víctima. «No sólo lo asesinaron, también quisieron asesinar la verdad sobre su muerte», ya que la propaganda del régimen propagó el bulo de que se había escondido en su cama y que se había puesto de lado para no enfrentarse a sus verdugos.
El hallazgo del cuerpo en 2022 puso fin a este escarnio, ya que fueron encontrados botones de su uniforme, así como la huella de su tricornio en la tierra de la fosa de la que fue exhumado.
El acto también ha puesto el foco en la figura de la viuda, Magdalena Martín, quien sufrió la represión en carne propia -siendo obligada a ingerir aceite de ricino- antes de verse forzada al exilio en Marruecos con seis de sus siete hijos. El ministro quiso reivindicar a «todas las Magdalenas de nuestro país herido», mujeres que sacaron adelante a sus familias frente a la persecución.
En presencia de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González , y la alcaldesa de Minas de Riotinto, Rocío Díaz, Torres ha puesto el acento en que las víctimas nunca han perdido su honor, porque ha sobrevivido en sus descendientes y, ahora, con las políticas públicas de Memoria Democrática.
«Que la vergüenza la sientan quienes se proclaman nostálgicos de tiempos oscuros. Jamás los herederos de aquellos y aquellas que defendieron la libertad», ha dicho, para después, en referencia al momento histórico actual aseverar: «Hoy, cuando algunos se atreven a edulcorar el fascismo, cuando reconocemos pulsiones totalitarias en líderes que parecen sacados de una pesadilla distópica, contemos lo que pasó, que los más jóvenes sepan en qué sustrato hunde sus raíces la libertad que disfrutan».
