Por Javier Torres.

Dr. Cristóbal Gangoso Aragón, médico y psicólogo de origen salmantino nos ha dejado tras una vida entregada a los demás. Construyó una escuela de salud desde el mismo barro, ladrillo a ladrillo, que se ha convertido en una organización humana formada por un equipo de personas acogedoras, sencillas, inquietas por mejorar, cariñosas y competentes en la relación de ayuda a los demás. Con mucha pasión, una bárbara perseverancia y una constancia sin límites, que irradiaba con un semblante valiente a su alrededor, sembró a través del Grupo ARO.
Su potencial era inédito y su talante generoso. Llegó a atravesar el corazón de los onubenses que buscaron su ayuda, encontrando en él, y en el Grupo, un lugar seguro en tierra firme y un buen puerto a salvo de las turbulencias de la enfermedad.
Con su propia sabiduría, paciencia infinita y ejemplo de vida, remó por los mares del sufrimiento humano y la adversidad del dolor, para ofrecer una hoja de ruta auténtica y un camino hacia la libertad; acompañando firmemente y hasta el final en el difícil proceso de convertirse en persona.
Siempre buscó incesantemente soluciones, proporciones y nuevas miradas a los baches, quitándose el reloj hasta que hiciera falta y fuera necesario.
Testimonio referente y profesor universitario, clínico, psicoterapeuta y fundamentalmente maestro y formador de monitores y profesionales de la salud. Una persona implicada, universal, profunda y comprometida en la calidad de vida de los que sufren cualquier problema de salud mental.
Ha sido un verdadero tesoro tenerlo entre nosotros todos estos años de crisis y conquistas, aprendiendo de sus lecciones. Nos ha irradiado y contagiado sus enseñanzas, sus formas de volcarse y de poner límites; un artista de la escucha activa, el diálogo empático y la comunicación honesta como fuentes de la rehabilitación comunitaria y la resolución de problemas graves.
Gracias amigo, Cristóbal. Estarás siempre con nosotros.
DEP

