Mi Andévalo está, hoy, un poquito triste. Don José Manuel Mateu Gippini ha fallecido. (D.E.P.)
Pepe Rico dedica este episodio especial a recordar su figura y su historia.

Pepe Rico.
Cuando principiaba la década de los años ochenta del siglo pasado, tras acabar un documental sobre la dehesa Dos Hermanas para difundir sus quehaceres entre los escolares de Huelva, tuve la suerte de conocer a Don José Manuel Mateu Gippini.
Disfrutamos de nuestra amistad muchos años, muchos, hasta hace escasos meses que, por causa de su delicado estado de salud, dejó de venir al campo, a su campo, a nuestro campo de Andévalo, donde ha dejado su impronta de persona de bien, de luchador incansable, de gestor invencible, de enorme talento empresarial, de exquisita y fina ironía…
Una entrevista reciente da fe de cuanto asevero, porque en su trayectoria vital siempre aseguraba que “lo difícil tiene mucho atractivo” y que “producir en el Andévalo es un reto” y él siempre tuvo esa manía: producir. Crear riqueza es otro de sus aforismos. Crear riqueza es una virtud. Y se ha de conseguir, decía el, “cuidando que cada cual, que esté involucrado en el proceso, se sienta partícipe del cometido global, formando parte de una gran familia”.
Y eso era y espero que siga siendo. UNA GRAN FAMILIA QUE LUCHA POR NUESTRO ANDÉVALO, tan necesitado de estos ejemplos y de su mimetismo social y político, ¿por qué no?
Y vaya si lo consiguió, porque desde el pastoreo de las ovejas manchegas, convertidas luego en la raza francesa Lacaune, han pasado años y años de trabajos sin fin, preparando y adecuando las condiciones físico-químicas del suelo, almacenando agua… Y en 2018, cuando me hacía partícipe de la nueva andadura para producir 6.000.000 litros de leche con 15.000 cabezas de ganado ovino, hoy es una realidad.
Tienes ganada, amigo José Manuel, la andadura final sabiendo que has dejado una herencia que sobrepasa la titánica lucha de la vida y ten por seguro que quienes fuimos de la familia que creaste seguiremos pensando y afirmando tu eslogan favorito que un día me transmitiste: EL ANDÉVALO ES UN LUGAR PRIVILEGIADO.

