Episodio número 53 del programa ‘Mi Andévalo’ dedicado, en esta ocasión, a la afición de la tauromaquia en El Cerro. Una historia que, una semana más, llega con la voz y la pluma de Pepe Rico.

Pepe Rico. En El Cerro debió existir una cierta disposición hacia la fiesta de “correr toros” porque, en 1699, la iglesia pleitea contra el concejo cerreño por la propiedad del corral llamado “Santa María” y lo vuelve a hacer, en 1731, argumentando que «el dicho corral está desierto desde las guerras con el reyno de Portugal, en 1640… y que este corral era para defensa de dichas guerras o porque servía de toril para encerrar los toros que se lidiaban en la plaza de esta villa de El Cerro«.
A tenor del documento, es evidente que en El Cerro se habían lidiado toros con la entidad suficiente como para que la Hermandad de San Benito repescara esta tradición perdida, veintisiete años antes de la erección de su patronazgo, en 1667, y la incorporara a la celebración de los votos para lo cual necesitó construir, en los alrededores de la ermita, un coso, expuesto en la edición anterior, capaz de albergar la lidia de toros.



