
Pepe Rico. Te acercabas a verme y conociste San Benito, las riveras, la feria del verano (ganando el concurso de sevillanas de Los Marismeños), la verbena de agosto y, sin esperarte, aparecías cabalgando en la moto hasta la puerta de casa.
Muchos amigos te echaremos de menos -Miguel, José L. Mendoza, Bogado, Román, Braulio, Molina, Jaime…- porque fueron muchos años en las filas del Club Gil Martín, recorriendo las canchas de baloncesto de España: Oviedo, Santander, Ávila, desde Plasencia a Melilla y desde Jaén a Huelva, arropados y protegidos por Roberto, Antonio Delgado, Morejón, Bobby… y otros muchos que ya te esperan allá arriba y, sobre todo, por nuestro Juan Antonio Tirado, alma mater que nos hizo disfrutar tantos años con nuestro deporte favorito.
Los entrenamientos, en la Ciudad Deportiva, al aire libre con lluvia o viento daban igual. Con las pretemporadas, en el campamento de Mazagón, conseguíamos forma física, con… Y se amontonan y atropellan los recuerdos, pero ten por cierto, amigo Ignacio, que volveremos a vivirlos, seguro, allá adonde vayamos.
Mas tú destacabas siempre por tu potencia deportiva, por tu capacidad, aprendizaje… Claro que, reconócelo, con mi ayuda, repitiendo una y otra vez los bloqueos directos… Y llegaron los triunfos deportivos, los 100 puntos a muchos equipos… Subcampeones de España en Granada, Campeones de la Tercera División y hasta le tuteamos al Vallehermoso que competía en la Primera División Nacional de Baloncesto con pivots de dos metros y tú, tú te merecías y te reconocieron como el mejor deportista de nuestra federación y, en dos ocasiones, como el deportista más popular.
Mi querido Capitán del Gil Martín: Me llena de orgullo ser tu invariable amigo.


