Una trabajadora incautó las sustancias ilegales en un cacheo a una visitante

Una trabajadora del Departamento de Control de Accesos del Centro Penitenciario de La Ribera, en Huelva, ha abortado un nuevo intento de introducción de sustancias ilegales en la cárcel.
La funcionaria detectó e incautó durante el cacheo a una visitante un objeto que contenía, supuestamente, hachís, cocaína y heroína. El destino de los estupefacientes era el menudeo y el consumo en el interior del centro. De inmediato, avisó a la Guardia Civil y la visitante fue detenida y puesta a disposición judicial. Posteriormente, la autoridad competente decretó su ingreso en prisión.
Fuentes del CSIF aseguran que este tipo de actuaciones son frecuentes en las comunicaciones presenciales. La entrada de sustancias a las prisiones «genera situaciones de riesgo para la salud de la población reclusa que las consume y altercados entre internos y con los funcionarios cuando proceden a su incautación».
Las intervenciones de los trabajadores desembocan, en muchas ocasiones, en procesos judiciales que tardan años en resolverse, denuncia el sindicato. Esta labor la llevan a cabo profesionales penitenciarios que, incluso, «se enfrentan a auténticos grupos mafiosos que intentan mantener su actividad delictiva desde el interior de los centros, careciendo de la condición de agentes de la autoridad, reconocimiento demandado desde hace años por el colectivo». Esta consideración daría mayores garantías jurídicas y de seguridad a los trabajadores, se insiste desde CSIF.
En este sentido, el sindicato insiste en la urgencia de modificar la Ley Orgánica General Penitenciaria para el reconocimiento del carácter de agentes de la autoridad a los funcionarios de cuerpos penitenciarios en el ejercicio de sus funciones, iniciativa planteada en el Congreso de los Diputados el pasado noviembre.

