La experiencia, que contaba Pepe Rico en el podcast anterior sobre este tema, tuvo una continuación sorprendente.
Segunda entrega dedicada a los inicios del fútbol infantil en El Cerro de Andévalo que da continuidad al podcast anterior sobre este tema que tuvo gran éxito de audiencia.

PEPE RICO. Javier recibe la ayuda de sus hermanos y de un directivo, que posan junto a él en la imagen que se acompaña, y los niños, que tienen la costumbre de “crecer en estatura y en edad”, siguen practicando su deporte favorito y se presentan al campeonato provincial de cadetes compitiendo con equipos de otros pueblos con más población que El Cerro y, por ende, más posibilidades de formar mejores equipos, y quedan, no obssante, subcampeones. Luego, lo harán al campeonato de juveniles y logran ser campeones. Finalmente, juegan en la categoría sénior y nuevo triunfo, logrando el ascenso de categoría año tras año, hasta jugar en la competición Preferente.
Han mejorado sus vestimentas, posan para la posteridad con buen gusto y “pose”, se saben ya queridos y admirados por su buen hacer.
Sentimientos íntimos de ser buenos jugadores, buenos deportistas y mejores personas. Juntos, practicando no solo fútbol, sino compañerismo supremo, con ambiente alegre en los vestuarios, talante elegante en la calle y logrando, casi todos ellos, culminar sus carreras universitarias. Así, sí.
Javier estuvo siempre al frente y disfrutaba con la enseñanza de su deporte favorito, junto a sus jugadores, sus hermanos y directivos, solucionando los múltiples problemas de desplazamientos para entrenar y compaginar los horarios de los estudios.
Hoy, rememora aquel tiempo con satisfacción sin querer protagonismo, más yo se lo concedo con agrado.
Y más. Cuando he sabido, queridos muchachos, que no descuidasteis, al compás del deporte, vuestra formación personal y profesional, tengo la satisfacción de hacer público este aplauso desde la más palmaria admiración.

