Decenas de alumnas escriben de forma anónima sus experiencias con la violencia de género y las depositan en un buzón violeta habilitado como actividad dentro del programa educativo del 25 N. La iniciativa ha sido apoyada por la periodista y escritora, Cristina Fallarás.
La lucha contra la violencia machista ha estado muy presente esta semana en el IES Fuentepiña de Huelva. En el centro educativo han desarrollado una actividad que ha llegado a desbordar a los propios docentes, que han comprobado como esta violencia de género tiene víctimas en sus propias aulas. Ellos, además de otras propuestas, han colocado un buzón violeta donde se han ido depositando mensajes escritos de forma anónima por parte de las alumnas, contando alguna de sus propias experiencias, o de amigas o familiares, con la violencia machista. Un buen puñado de testimonios desgarradores «que quizás sean la primera vez que son contados, gracias a que lo han hecho desde el anonimato», apunta la orientadora del centro, Ariadna Martín, que añade que «el primer paso para la sanación está en la palabra».

‘No te falles, haz un Fallarás’ es el lema de esta propuesta. Se han basado en la iniciativa de «Cristina Fallarás, escritora y periodista, que ha contribuido a la lucha por los derechos de la mujer y la igualdad en nuestro país desde distintos ámbitos y que ha realizado una campaña en sus redes sociales», dice la responsable de la biblioteca, Sara Cosano. También Ignacio Romero, docente del Taller de Radio, apunta que «la propia periodista ha participado con nosotros en alguna iniciativa y eso nos ha dado mucha visibilidad, además de enriquecer la experiencia ya que los alumnos se han dado cuenta que la violencia de género es una lacra que vive con nosotros y está en muchos pequeños detalles de nuestro día a día».

Hoy han abierto el buzón violeta y más de dos docenas de mensajes han aparecido, denunciando vivencias personales tan duras como: «Soporté un encuentro sexual no deseado por miedo», «conozco una chica que cuando cortó con su novio, este se dedicó a contarle a todo el mundo que no estaba depilada», «todos eran hombres menos yo y no paraban de atacarme y tratarme con inferioridad» o «el de atrás empezó a tocarme sin mi consentimiento, yo me quedé quieta por miedo, pensé que me iban a matar».
