Programa número cuarenta de este podcast histórico y cultural sobre la comarca andevaleña, con Pepe Rico.

Pepe Rico. En mapas pretéritos puede leerse que el espacio comprendido entre las últimas edificaciones del norte del casco urbano de Gibraleón y pasada la carretera que baja hasta el río Odiel es denominado Campo de San Benito y es frecuente que las tierras aledañas a algún tipo de institución eclesiástica tomen el nombre de ellas por cercanía o por propiedad. Así ocurre en la provincia de Huelva en los términos municipales de Beas, de El Cerro de Andévalo y de Encinasola.
En el documento de venta del Archivo Histórico Nacional puede leerse, con cierta dificultad, la existencia del convento de San Benito que en este año de mil quinientos noventa y siete tiene un censo a su favor sobre unas casas que se venden a un vecino de la población.

Remedios Rey de las Peñas en “El tiempo y las fuentes de su memoria” (1995) explica que, en 1596, quedaban cuatro monjes benedictinos en Gibraleón, sin saber muy bien el porqué de su presencia.
Todo ello lleva a pensar que, aunque el convento en estos años que documentamos, estaba regido por los dominicos, bien pudo haber monjes benedictinos en tiempos anteriores y no por casualidad, ya en 1435, está levantada la ermita de San Benito de Andebalo (sic) en el campo de su nombre, hoy término municipal de El Cerro de Andévalo.
La epigrafía puede verse hoy en una campana de la torre de la iglesia de Santiago en Gibraleón y se sabe que procedía del convento de San Benito, regido por los dominicos.

Mas su interpretación por el doctor en Historia, Claudio Lozano, nos deja de nuevo sin conocer si hubo o no benedictinos en Gibraleón, en el convento de su nombre.
“Alfa María Omega Cristo Vence, Cristo Reina, Cristo Impera, Cristo Nos Defienda De Todo Mal. Sanctitas clamat sanctisima tu spiritu Regina sacratísima augusta Rex luaedorum libellum nos Rex luaedorum nos Rex luaedorum nos Aleluya fecit gratia spiritu allius fecit magiter.
