1 Minuto Huelva

Confirmadas las condenas de 46 y 41 años de cárcel para los acusados del crimen del pozo de Cartaya

Por asesinar a dos hombres cuyos cadáveres fueron hallados en el pozo de una finca.

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva que condenó a penas de 46 y 41 años de cárcel, respectivamente, a los dos acusados de asesinar a dos hombres cuyos cadáveres fueron hallados en un pozo de una finca de la localidad de Cartaya en el año 2019, todo ello tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular.

Según ha indicado el Alto Tribunal andaluz, en la sentencia, fechada el día 24 de abril, el TSJA desestima íntegramente el recurso de apelación presentado por la defensa de uno de los condenados (J.M.P.P.) contra la sentencia de la Audiencia de Huelva que condenó a los dos investigados por dos delitos de asesinato -uno de ellos con alevosía y el otro con alevosía y ensañamiento- e impuso a J.A.M.B. una pena de 46 años de prisión y a J.M.P.P. una condena de 41 años de cárcel, concurriendo en ambos casos la agravante de abuso de confianza y en el segundo de los condenados la atenuante analógica de confesión.

La Audiencia Provincial de Huelva los condenó además a indemnizar conjunta y solidariamente en concepto de responsabilidad civil con un total de 754.944 euros a los familiares de las dos personas fallecidas, de 27 y 35 años en el momento de los hechos.

De conformidad al veredicto de culpabilidad emitido por el jurado, la Audiencia declaró probado que, en los días previos al 14 de abril de 2019, ambos acusados «planearon acabar con la vida» de M.B.G., «con quien ambos habían tenido graves conflictos previos relacionados, en su mayor parte, con el tráfico de drogas», de forma que, «en ejecución de lo previamente planeado por los acusados», durante la tarde del 14 de abril de 2019, uno de ellos, en concreto J.A.M.B., contactó con M.B.G., «engañándole para que lo acompañase a una finca» ubicada en Cartaya y propiedad de la suegra del otro condenado «bajo el falso pretexto de apoderarse de una cantidad indeterminada de droga que supuestamente estaría allí escondida».

El acusado identificado como J.A.M.B. «perpetró el citado engaño a sabiendas de que en la mencionada finca les esperaría -tal y como había convenido previamente con el otro acusado- J.M.P.P. oculto y armado con una escopeta de su propiedad» con la que ambos investigados «pretendían acabar con la vida» de M.B.G. disparándole, de forma que, «en ejecución del engaño referido», el primero de los encausados se dirigió hasta la referida finca a dicha víctima en el interior de un vehículo conducido por el segundo de los fallecidos, S.V.C., a quien la otra víctima, que carecía de permiso para conducir, le había pedido que lo llevase.

AMPLIACIÓN +1MINUTO

Sobre las 22,30 horas de ese día, este acusado acompañó a las víctimas hasta el punto de la finca convenido con el otro condenado, «quien se hallaba esperando agazapado en su puesto, a varios metros, a oscuras y oculto entre la vegetación«, y que disparó con su escopeta alcanzando a S.V.C. «al confundirlo en la oscuridad» con M.B.G., ocasionándole una muerte inmediata como consecuencia de un único disparo de bala recibido en el tórax, todo ello sin que la víctima «tuviera oportunidad alguna de eludir tal acción letal ni de percatarse de la presencia armada en el lugar» de este acusado.

La sentencia de la Audiencia de Huelva añade que, tras advertir que M.B.G. continuaba con vida, este acusado le disparó sin llegar a alcanzarle, agotando los cartuchos del arma y acercándose hasta el punto en el que la víctima se encontraba junto al otro condenado, tras lo que ambos encausados persistieron «en su intención de eliminarle», acabando con su vida «propinándole uno de ellos repetidos golpes en diversas partes de su cuerpo con la escopeta con el consenso del otro acusado, ocasionando» a la víctima con esta «violenta» acción un «enorme sufrimiento» como consecuencia de los «incesantes impactos» recibidos con el cañón del metal y la culata de madera del arma.

Este varón falleció finalmente tras recibir golpes mortales en el cráneo «con la connivencia de los dos acusados». Tras perpetrar ambas muertes, los acusados arrastraron los cuerpos hasta un pozo de la misma finca y los arrojaron a su interior, ocultándolos a la vista de terceros y retirando de ambos cadáveres sus teléfonos móviles.

El recurrente, según agrega el TSJA, «pactó y planeó previamente la muerte» de M.B.G., «se apostó con un arma en la finca a la que habían decidido llevarlo con engaño, disparó, inicialmente creyendo que era él, y cuando se percató que no había acertado, le dieron alcance y en ese momento se le golpeó hasta causarle la muerte por uno de los acusados sin oposición y con asenso del otro acusado, con el que existía el concierto previo para causarle la muerte», tras lo que ambos condenados «arrastraron el cuerpo sin vida» de la víctima hasta arrojarlo a un pozo, «intentando no dejar rastro que los incriminara».

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Comenta la noticia:

1 Minuto Huelva
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.