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PODCAST ‘Mi Andévalo’: Un cuento para dormir

PODCAST ‘Mi Andévalo’: Un cuento para dormir

Pepe Rico narra en este programa el relato ‘El jilguero Pintín y dos hermanos’.

Pepe Rico recupera en este episodio un relato tradicional popular de la comarca onubense del Andévalo. En la voz de Pepe Rico, escuchamos este cuento para dormir…

«Había una vez… Hace muuuuucho tiempo…

Y la voz del abuelo susurraba, mientras aupaba hasta su pecho a su nieto que cruzaba sus piernas alrededor de su abuelo y cerraba sus ojitos mostrando una carita plena de satisfacción, propiciando una estampa entrañable.

En una aldea pequeñita -siguió el abuelo-, perdida en la sierra grande, alta, azul, en la lejanía, vivía un niño pequeñito, rubio, de ojos oscuro, que se llamaba Pipe.

Pipe tenía un hermano mayor que él que se llamaba Pipón y a los dos les gustaba mucho jugar, pero Pipón no compartía sus juguetes con Pipe y su mamá les regañaba.

Un día, acertó a pasar por allí un enorme rebaño de ovejitas blancas, con su pastor.

Cuidando del rebaño iban siempre dos poderosos perros que alejaban a los lobos que pudieran hacer daño a las ovejitas.

Y revolando por encima de las ovejitas iba siempre revoloteando un precioso jilguero que se llamaba Pintín, porque le gustaba comer los insectos que levantaban las ovejitas, al comer la hierba.

De pronto, de repente, una gran tormenta hizo sonar sus truenos y relámpagos y Pipe y Pipón que estaban mirando las ovejitas tuvieron que salir corriendo para su casa para no mojarse.

  • ¿Y ahora, a que podemos jugar?  Preguntó Pipón.
  • No sé, podemos jugar con mi moto si quieres, hermano. Dijo Pipe.
  • No es tu moto. Es mía. Trae. Dámela.
  • Que no, que es mía.

Y los hermanos discutían y discutían, pero Pintín, que les estaba oyendo porque se había refugiado de la tormenta y escondido dentro de la casa, les dijo:

  • Oye, oye, hermanos: ¿por qué discutís? No será mejor que los tres juguemos juntos.
  • Claaarooo. Dijeron los perros que también se habían refugiado en la casa para no mojarse. Vamos a jugar todos juntos.

Tanto y tanto jugaron que se les pasó el tiempo volando porque Pintín se posaba entre los dos perros.

Los niños, Pipe y Pipón, asustaban a Pintín con sus carreras en la moto.

Y los perros ladraban fuertes y asustaban a las ovejitas…

Y colorín colorado… Mañana, el abuelo deberá recordar el cuento porque su nieto ya no le oía».

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