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Más de 600 menores de zonas desfavorecidas participan en 16 escuelas de verano en Huelva

Se trata de niñas y niños de entre tres y 16 años

La consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Loles López visita la escuela de verano de Cartaya/ 1M

Más de 600 menores de entre tres y 16 años de zonas desfavorecidas de la provincia onubense participan en las 16 escuelas de verano de Huelva, que se desarrollan durante los meses de julio y agosto, y atienden a niños pertenecientes a familias con dificultades económicas o en situación de riesgo de exclusión.

Este programa tiene como objetivo garantizar tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y merienda) más un tentempié a media mañana, así como desarrollar actividades socioeducativas, de ocio y tiempo libre y busca permitir la conciliación familiar y laboral.

La consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Loles López, ha compartido un tiempo de ocio con los niños de la escuela de verano de Cartaya, organizada por la Asociación Manos Isleñas y el Comedor Social de la Obra Social ‘Nuestra Señora de Consolación’, y que cuenta también con la colaboración del Ayuntamiento costero.

En concreto, la entidad Manos Isleñas gestiona otra escuela de verano en Isla Cristina, por lo que entre las dos atiende a 80 menores (30 en Cartaya y 50 en Isla Cristina). Así, este viernes se han unido para tener una jornada de convivencia todos juntos.

La consejera ha señalado que las escuelas de verano «permiten reforzar la atención de la infancia y adolescencia más vulnerable de Andalucía», al tiempo que ha recordado que el Plan de Garantía Alimentaria (Syga) para escolares en situación de riesgo de exclusión social finaliza cuando termina el curso escolar, por lo que las escuelas de verano permiten dar continuidad a una alimentación equilibrada y saludable durante el verano.

«Con las escuelas de verano mantenemos ese programa alimentario pero también se ofrecen actividades lúdicas, de refuerzo educativo, de valores e incluso pueden servir para detectar cualquier riesgo» entre los menores, ha explicado la consejera, que ha defendido «la necesidad de programas como este para ayudar a estos menores y sus familias a salir de la situación de vulnerabilidad».

Las escuelas de verano son, además, un recurso que «permite la conciliación familiar y laboral» para los padres que tengan un empleo pero también supone una ayuda para aquellos que están en búsqueda de trabajo o formándose para intentar conseguirlo.

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